25 dic 2008

EL ROL DEL ABUELO EN NUESTROS DIAS


El rol del abuelo en nuestros días

El lugar del abuelo ha ido cambiando a lo largo de los tiempos.
En épocas pretéritas, la persona avanzada en años (Zakén) era considerado como Sabio, incluso formando parte de grandes decisiones acerca de las leyes y su aplicación. De hecho, el Sanhedrín estaba conformado por los ancianos del pueblo.

En tieempos atrás, las familias vivían dentro de una misma casa, las residencias geriátricas no habían proliferado como en estos días, la convivencia intergeneracional era una situación incuestionable.

El ingreso al mundo capitalista, el avance tecnológico, el aumento de la actividad laboral de la mujer, entre muchos otros factores, hicieron a una serie de modificaciones que fueron promoviendo la disección familiar y el desplazamiento de los mayores hacia un territorio alejado.

El adulto mayor debe tener la capacidad y la habilidad de "subirse" a la realidad galopante y exigente.

Diferentes cambios se deben atravesar: la jubilación y la dilatación del tiempo, el "desgaste" del cuerpo, el pasar a ser la generación cabecera de la rama familiar, el acrecentamiento de temores e incetidumbres sobre el futuro.

¿Cuál debería ser el lugar que debería adoptar, al convertirme en abuelo?
¿Acaso mis historias del pasado podrán interesarle al auditorio familiar?

El ser humano, ser social por definición, debe estar inserto en su medio. en las diversas etapas de la vida vamos cambiando nuestras prioridades. Al comienzo, una total dependencia materna, luego la sociabilización escolar. Continuará el apego familiar, hasta necesariamente caer para poder lograr independencia. La constituci´n de una familia propia, la búsqueda de sustento, la crianza y educación. Los hijos, luego, comenzarán a partir, resurgirá el reencuentro conyugal, y luego, nuevamente, la necesidad de un entorno social que pueda darnos un marco de contención y afecto necesarios para seguir.

Muchos son los ítems a desplegar en materia del abuelo.
Deberíamos tener presente aquellos autoválidos y aquellos que no pueden estar solos; aquellos que viven en su propia casa, o bien deben retornar con sus hijos.
Los nietos son parte esencial del alimento del alma, pues revitalizan el sentido de nuestro vivir, obtenemos mayores permisos y privilegios por no ser ya los responsables de los límites.
Asimismo, para ellos, mayormente admiradores de la sabiduría de vida y de la fuente de beneficios (ya que suelen dar todo a su alcance), les permiten satisfacer las grandes y simples necesidades del vivir.

Deberemos dejar para otro momento, la típica pregunta existencial de todo mayor: ¿Me meto o no me meto? ¿Le digo o no? En relación a lo que ven, sienten, escuchan acerca de sus hijos, ya padres.

En definitiva, y mientras tanto, una frase que podríamos esbozar es la siguiente:
¿Vivir DE los hijos o vivir CON los hijos?
Es decir, mi única actividad, contacto con el mundo, es a través de lo que hacen o no hacen mis hijos? o vivo con mis hijos, en el sentido de saber de ellos, interactuar con ellos, pero seguir siendo yo mismo, con mis actividades, con mi vida privada.

El desafío será saber ocuparse del tiempo propio, adueñarse del mismo, y simplemente, vivir...

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