7 may 2021

Hacer el amor - García Marquez

  "—¿Entonces qué haremos?

—El Amor.

—¿Seguro?

—Sí.

—Bien, me voy desnudando.

—¿Y para qué te estás quitando la ropa?

—Pues para hacerlo.


—¿Quién te dijo que tienes que desnudarte para HACER EL AMOR?

—Pues que yo sepa así se hace.

—No, esa no es la única forma de hacer el Amor.


—¿Y cómo entonces?

—Sólo déjate puesta la ropa y conversemos hasta cansarnos, riámonos por nada y por todo, mirémonos despacito hasta intentar descifrarnos.

Conmigo no necesitas desnudarte de cuerpo, sino de alma, sólo mirémonos hasta quedarnos sin palabras, y allí, en ese instante en que las palabras sean insuficientes para explicar lo que sentimos, en ese silencio infinito al fin podremos tocarnos. ¿Comprendes?


—¿Tocarnos?

—Sí, tocarnos con la dócil ternura de una caricia que se expanda dulcemente hasta morir en un abrazo.

—Ay, qué bonito.

—Mira, ¿me dejas sostener tu mano?

—Sí.

—¿Sientes? esa es una de las formas de hacer el Amor


De eso se trata.


Tú sólo déjate puesta la ropa y hablemos hasta cansarnos, sólo mirémonos la boca, las pestañas, los labios por un rato y si el beso es necesario vendrá sin pedir permiso.


Hablemos hasta saber todas nuestras memorias, hasta saber nuestros más hondos secretos, tan sólo déjame mirarte hasta el deleite más extremo y exquisito, déjame verte el ALMA hasta el cansancio, hasta que estos ojos se rindan y me obliguen a bajar los párpados incitándome a dormir.


—¿Y vas a forzarlos a permanecer abiertos?

—Sí, para mirarte toda la noche...

Solamente a tí "💘


*Gabriel García Márquez

AFRONTANDO LAS PERDIDAS AFECTIVAS

 

AFRONTANDO LAS PERDIDAS AFECTIVAS -Un breve resumen-

Cada uno de nosotros tiene una percepción diferente de la vida, por su historia, por sus experiencias, por sus desafíos de la vida

El duelo es un proceso, una construcción personal ante una pérdida dada. El duelo conlleva una transición en diferentes estados anímicos dentro de un tiempo particular.

Una vez acontecido el evento, el proceso de duelo puede bien contener diferentes estadíos, pasando desde la consternación inicial, el planteo de interrogantes incomprensibles, la impotencia, el enojo, la culpa, la tristeza, hasta el ir alcanzando finalmente la aceptación y reacomodamiento en  la propia vida.

Es muy importante respetarse y respetar los propios tiempos y necesidades del momento en que uno u otro se encuentre. Más que pronunciar “palabras mágicas”, muchas veces el silencio y el simple acompañamiento, son aliados fieles para sentir la presencia y el afecto necesitado en esos momentos.

En estas instancias tan complejas, es la búsqueda permanente de equilibrio la que guía cuándo lo que siento y vivo es esperable que pase, y cuándo puede tornarse riesgoso para mi integridad. La tristeza, por ejemplo, es una estado muy frecuente, sin embargo debemos cuidar que la misma no se prolongue en demasía en el tiempo, llegando a impedirnos salir de nuestra habitación.

Es importante recordar que uno siempre ha hecho todo lo que era accesible en ese momento previo, aún sabiendo que siempre podría haberse hecho algo más. No somos seres omnipotentes, sino simples humanos que vamos haciendo e interaccionando de la mejor manera posible para nosotros mismos. Las deudas acrecientan el sentimiento de culpa, y todo ello nos hace mucho daño a nosotros mismos, sin solucionar en absoluto el pasado.

Lo fundamental: Respetar nuestros propios tiempos y nuestro modo de llevar el proceso de aceptación de la pérdida. Nadie debe juzgarnos por la manera que vamos transitando cada día.

Seamos sabios. Sepamos aceptar el acompañamiento que nos ofrecen nuestros cercanos, así como permitirnos pedir la presencia de alguno de ellos para alivianar el dolor del momento.

Como enseñaron los Sabios: “Recuerda que no hay obstáculo alguno que el ser humano no esté preparado para sortear”.