25 dic 2008

FEBRERO 2009 - AMIA Pasteur 633, Capital

Te invito acercarte en el próximo mes de febrero,
los días 2 y 9, a las 19 hs.
Continuaremos debatiendo y contruyendo ideas acerca de
"Los vínculos familiares que anhelamos"

EL ROL DEL ABUELO EN NUESTROS DIAS


El rol del abuelo en nuestros días

El lugar del abuelo ha ido cambiando a lo largo de los tiempos.
En épocas pretéritas, la persona avanzada en años (Zakén) era considerado como Sabio, incluso formando parte de grandes decisiones acerca de las leyes y su aplicación. De hecho, el Sanhedrín estaba conformado por los ancianos del pueblo.

En tieempos atrás, las familias vivían dentro de una misma casa, las residencias geriátricas no habían proliferado como en estos días, la convivencia intergeneracional era una situación incuestionable.

El ingreso al mundo capitalista, el avance tecnológico, el aumento de la actividad laboral de la mujer, entre muchos otros factores, hicieron a una serie de modificaciones que fueron promoviendo la disección familiar y el desplazamiento de los mayores hacia un territorio alejado.

El adulto mayor debe tener la capacidad y la habilidad de "subirse" a la realidad galopante y exigente.

Diferentes cambios se deben atravesar: la jubilación y la dilatación del tiempo, el "desgaste" del cuerpo, el pasar a ser la generación cabecera de la rama familiar, el acrecentamiento de temores e incetidumbres sobre el futuro.

¿Cuál debería ser el lugar que debería adoptar, al convertirme en abuelo?
¿Acaso mis historias del pasado podrán interesarle al auditorio familiar?

El ser humano, ser social por definición, debe estar inserto en su medio. en las diversas etapas de la vida vamos cambiando nuestras prioridades. Al comienzo, una total dependencia materna, luego la sociabilización escolar. Continuará el apego familiar, hasta necesariamente caer para poder lograr independencia. La constituci´n de una familia propia, la búsqueda de sustento, la crianza y educación. Los hijos, luego, comenzarán a partir, resurgirá el reencuentro conyugal, y luego, nuevamente, la necesidad de un entorno social que pueda darnos un marco de contención y afecto necesarios para seguir.

Muchos son los ítems a desplegar en materia del abuelo.
Deberíamos tener presente aquellos autoválidos y aquellos que no pueden estar solos; aquellos que viven en su propia casa, o bien deben retornar con sus hijos.
Los nietos son parte esencial del alimento del alma, pues revitalizan el sentido de nuestro vivir, obtenemos mayores permisos y privilegios por no ser ya los responsables de los límites.
Asimismo, para ellos, mayormente admiradores de la sabiduría de vida y de la fuente de beneficios (ya que suelen dar todo a su alcance), les permiten satisfacer las grandes y simples necesidades del vivir.

Deberemos dejar para otro momento, la típica pregunta existencial de todo mayor: ¿Me meto o no me meto? ¿Le digo o no? En relación a lo que ven, sienten, escuchan acerca de sus hijos, ya padres.

En definitiva, y mientras tanto, una frase que podríamos esbozar es la siguiente:
¿Vivir DE los hijos o vivir CON los hijos?
Es decir, mi única actividad, contacto con el mundo, es a través de lo que hacen o no hacen mis hijos? o vivo con mis hijos, en el sentido de saber de ellos, interactuar con ellos, pero seguir siendo yo mismo, con mis actividades, con mi vida privada.

El desafío será saber ocuparse del tiempo propio, adueñarse del mismo, y simplemente, vivir...

ENTRE PADRES E HIJOS



Entre Padres e Hijos - Encuentros y desencuentros

Uno de los ítems que más se pone en juego en los vínculos es el referido al campo imaginario.
¿Qué significa esto? que uno va "fabricando", por decirlo de algna manera, posibles situaciones que desearía llegar a ver, vivir.
Sin embargo, no suele ser frecuente el poder coincidir entre lo que uno esperaba, anhelaba, deseaba que ocurra, con lo que finalmente acontece.

¿Qué consecuencias acarrea? simplemente el "desencuentro" y sus vicisitudes: Desiluciones, enojos, impotencia, frustración, desesperanza.

Como muchas veces hemos mencionado en otras oportunidades, uno trae consigo, modelos ideales de personas, de forma de ser, actuar, sentir.
Esos modelos han sido construidos en base a experiencias pasadas y, por sobre todo, por lo vivido en nuestro marco parental.

Así como hemos visto y oido a nuestros padres y abuelos, así será inicialmente el modelo creíble a visualizar. Es con el correr de los años que uno va descubriendo nuevos enfoques, diferentes acciones y reacciones de otros, descubriendo que por fuera de mi familia exiten otras "formas de vivir la vida".

A solo modo de ejemplica estos conceptos, pensemos sobre el modelo de padres que podemos llegar a heredar -sin darnos cuenta- a través de sus reacciones.
El mero acto de ver cómo se posicionaron ante la resolución de un problema, ante el concepto de disfrutar o no sobre lo que se tiene, la forma en que se comunicaban decisiones y determinaciones, el manejo del dinero en la casa, la visita y las posturas ante sus propios padres, el lugar del "sacrificio" por el bien de la familia, etc.etc.

Querramos o no, nosotros tenemos internalizado un modelo ideal de esposo o esposa, de hijos, de nietos. Resulta inevitable pensar -aún en silencio- cómo me gustaría que sean o que hubiesen sido mis padres, mis hijos, mis abuelos.
¿Por qué? Pues porque son producto de síntesis de modelos y necesidades que cualquiera de nosotros podría sentir y desear.

Recordarán cuando más de una vez decíamos que uno al nacer recibe una especie de mochila en las espaldas, en la cual hay dentro un números de elementos referidos a deseos, frustraciones, modelos, que nuestros padres han llegado a guardar diariamente.
Mochila que en realidad la vamos descubriendo, justamente ante los desencuentros vinculares con ellos. "Vos ya no sos el de antes", "Yo te di todo para que te formes como una persona de bien", "Esperaba que estudies una carera universitaria y seas alguien con futuro", etc.etc.

Los desencuentros producen rajaduras, es decir, van promoviendo pequeñas qrietas que, al irse sumando, nos van alejando de esa persona.

Algunas de las preguntas que debería realizarme es: ¿Qué es lo que esperaba? ¿Qué es lo que no logro obtener de...?

La diferenciación entre el ideal y la realidad será una de las claves para poder acceder a un cambio de posición.
cuanto más pueda yo distinguir entre lo que yo deseo y la ealidad, es decir, lo que el otro verdaderamente puede llegar a dar, más posibilidades habrá de lograr un encuentro.